Por Víctor Fuentes Castillo (1)
Mi Noche Triste es el primer tango con letra. Pascual Contursi le añadió poesía a un tema musical que inicialmente se llamaba Lita y marcó a fuego lo que sería uno de los sellos de nuestra cultura y tal vez de nuestra personalidad. Una obra de arte repleta de lunfardo donde el protagonista en cuestión pasa largo rato campaneando su retrato, pa´ poderse consolar. Tangazo. La guitarra colgada y el mate con bizcochitos, los mates que tomaba con ella, antes de que se piantara.
En nuestro infinito y hermoso lunfardo, campanear es observar, vigilar, relojear (tachame la doble). Inconscientemente siempre sentí que campanear era mirar con disimulo, lo mismo que relojear. Algún tanguero de ley tal vez me lo pueda aclarar.
En nuestras conversaciones sobre economía de las últimas semanas, el término que emergió fue cautela. Cautela, porque estamos todos campaneando que pasa con los dólares. Nos cuesta ser cautos, porque nuestra visión pendular de la vida suele indicarnos que vamos a conquistar el mundo o vamos al fracaso más rotundo. Algunas variables parecen empezar a mostrarse relativamente controladas, al menos en la tendencia que venimos observando en los últimos meses. La inflación, por ejemplo. Pero no podemos creer que un dato mensual, por más que sea el que se busca y por más que venga mostrando buenos resultados ya durante varios meses, sea motivo para festejar o descorchar. ¿Por qué? Porque entendemos que hay que tener prudencia. Argentina es una economía en desequilibrio permanente. Al menos en términos de crecimiento económico. Probablemente, la historia económica argentina no conozca ningún periodo de steady state. ¿Qué es el steady state? Estado estacionario en criollo. Bajándolo un poco a tierra, donde todas las variables de la fórmula matemática que buscan explicar por qué crece la economía de un país, crecen sostenidamente en el tiempo más o menos a la misma velocidad. Tema para una futura nota, o para charlar con algún profe de crecimiento económico.
¿Por qué esto es relevante para el sector asegurador? Porque todos sabemos de la correlación entre la tasa de crecimiento económico y el crecimiento del sector. No solo hace falta estabilidad, hace falta crecimiento, y crecimiento sostenido en el tiempo. No alcanza con crecer un año, ajustar, caer, volver a crecer. Hay que crecer varios años seguidos, muchos. Pero la economía de nuestro hermoso país suele ser una montaña rusa. Nosotros auguramos desde fin del año pasado, que el 2025 iba a ser un año de crecimiento, como casi todos los analistas. Pero también es importante pensar si el 2026 y el 2027 la economía crecerá.
¿Qué tienen que ver eso con Pascual Contursi? Sea tan amable el lector de darme unos párrafos más. Si uno se muestra cauto, lo más lógico que es que ande campaneando otras cuestiones. La cautela tal vez no te deja disfrutar el triunfo o no te permite el abrazo de la euforia porque hay otras cosas que te preocupan. Nosotros venimos campaneando la balanza comercial, con preocupación creciente. Por eso recomendamos cautela.
Luego del acuerdo con el Fondo, pasamos a tener un nuevo esquema cambiario, un cepo más flojo y un tipo de cambio (TC) que al final no fue a parar a las bandas. Más allá del valor especifico que pueda tener el TC, está claro que debemos tener un precio de la moneda que nos ayude a juntar dólares. Este precio no parece cumplir con ese requisito, y si a eso le agregamos cierto proceso de apertura de importaciones, la entrada de dólares de la balanza comercial fruto del saldo de exportaciones menos importaciones, sufre. La apertura de importaciones parece orientada a contener la inflación, la prioridad del gobierno, pero daña a la producción de gran parte del aparato productivo.

Fuente: TMC con datos del BCRA.
Benditas reservas. En nuestro informe N° 2 sobre Economía y Regulación Financiera mostramos que mayo había tenido cierta excepcionalidad respecto a la acumulación de reservas por las fuertes liquidaciones del agro. Acaban de salir los datos de junio, 3.706 millones, 87% más que el año pasado.

Como vemos en el gráfico, además de un buen junio, habíamos tenido un buen mayo, en el que se liquidaron 3.054 millones de dólares –esto es un 16,9% más que en el mismo mes de 2024-, superado sólo en mayo de 2022 y 2023, gracias al efecto del Programa de Incremento Exportador (PIE) o “dólar soja” de Massa. Recordemos que fue un programa que tuvo 4 versiones: El PIE I durante septiembre de 2022; el PIE II diciembre 2022; el PIE III entre abril y mayo de 2023; y el PIE IV en septiembre 2023 (así puede verse en las columnas azules y rojas de 2022 y 2023, respectivamente). Para julio ya sabemos que se viene la lluvia de dólares, 4.500 millones en función de las declaraciones juradas de los agroexportadores para aprovechar la baja de retenciones que se terminó el 30 de junio. So pena de tocar las retenciones, se estiró la frenada. Sabemos que parte de esas divisas ya tienen asegurada la demanda del propio sector para cancelar deuda comercial, igual es bastante.
Lo que nos empieza a preocupar es el andar de la generación genuina de dólares de la economía argentina, vs las medidas que se van tomando para que ingresen grandes cantidades de divisas en periodos específicos. Blanqueo, préstamo del FMI, colchón, deuda en moneda dura, etc. Además, la Formación de Activos Externos (FAE) de personas, viene presionando al mercado y se espera que tenga un impulso en el contexto electoral.
Así como en una compañía de seguros, el core del negocio se ve reflejado en su Resultado Técnico, en otras actividades productivas eso se refleja en el Resultado Operativo. En la economía de un país, la generación de dólares debería recalar en la actividad productiva.
En abril las exportaciones crecieron un 2,3% i.a., alcanzando los US$ 6.664 millones, mientras que las importaciones crecieron un 37,3% i.a., totalizando US$ 6.460 millones. Así, el saldo de abril, si bien fue superavitario en 204 millones de dólares, sigue reduciéndose de manera sostenida, lo que confirma el agotamiento del superávit comercial en la medida que el tipo de cambio siga en estos niveles. En mayo las exportaciones se redujeron un 7,4% i.a., alcanzando los US$ 7.095 millones, mientras que las importaciones crecieron un 29,4% i.a., totalizando US$ 6.488 millones. Así, el saldo de abril, si bien fue superavitario en 608 millones de dólares sigue siendo reducido (comparado con 2024 que estuvo en promedio por encima de los 1.500 millones).
En estos días, la noticia de YPF cae como una bomba, probablemente termine en más emisión de deuda para pagar con bonos lo que se le reclama al soberano. Complejo desde lo jurídico, muy compleja la negociación con la jueza o con los fondos que nuevamente parecen ser fondos buitres. Si a esto le agregamos la mala recomendación de JP Morgan para que los grandes fondos se retiren del riesgo argentino (carry trade), se vienen meses complejos.
A esta altura del partido, nuestra mayor preocupación es que este modelo económico, parece carecer de una estrategia productiva. La sostenibilidad del orden macroeconómico en el largo plazo, entre otras cosas, depende de tener una estrategia productiva que incentive la generación de dólares como fruto de un saldo comercial sostenible.
Desde nuestro humilde lugar, entendemos que el sector asegurador tiene que hablar mucho de economía y por eso buscamos contribuir a ese debate. Los tomadores de decisión tienen más que claro que si la economía crece, el sector crece. Pero ese crecimiento tiene que ser sostenido en el tiempo. Claro que Argentina no es fácil, por eso debemos discutirlo, conversarlo y escuchar diversas visiones sobre nuestra economía. No solo atender la coyuntura de corto plazo, sino también tratar de pensar el mediano y largo plazo.
- Víctor Fuentes Castillo es Economista, Ex subsecretario de Servicios Financieros del MECON, y Fundador de Tomás Moro Consultores.
