El campo inicia la campaña gruesa con el seguro como una herramienta clave frente a riesgos climáticos

Detrás de cada hectárea sembrada hay capital, tecnología e insumos que el productor necesita proteger y existen múltiples coberturas para administrar los riesgos que pueden afectar el resultado económico de una campaña.

Con una inversión cada vez mayor en semillas, insumos y tecnología y frente a un escenario climático que sigue siendo imprevisible, el seguro agrícola gana protagonismo entre los productores como una herramienta para proteger la rentabilidad y reducir el impacto económico de posibles pérdidas durante la campaña

La incorporación de un seguro se convirtió en una decisión determinante para el campo, sobre todo en septiembre cuando el sector inicia la denominada campaña gruesa de soja, maíz, girasol y sorgo que marca el pulso del sector.

Es que la posibilidad de contar con un seguro dejó de pensarse únicamente como una respuesta frente a un siniestro y pasó a formar parte de la planificación y de la estrategia de gestión del riesgo.

“Al contratar un seguro de agro, el productor debe considerar al seguro como una herramienta fundamental de gestión de riesgos, ya que ante una contingencia climática le permite mitigar el impacto económico y recuperar las pérdidas sufridas”, explica Fabián Pérez, gerente Comercial Interior de Experta Seguros.

El granizo continúa siendo una de las principales coberturas para los cultivos, aunque la oferta contempla hoy diferentes escenarios, como incendio, heladas, vientos fuertes y planchado, además de alternativas de resiembra. La elección depende, entre otros factores, del cultivo y del momento del ciclo productivo.

La tecnología también transformó la manera de contratar y gestionar estas coberturas porque ahora el productor asesor de seguros puede ingresar datos básicos, como referidos al tipo de cultivo, la superficie y la ubicación, y obtener una cotización online en pocos pasos. La digitalización se extiende además a la gestión de los siniestros, con herramientas que agilizan su evaluación y tasación, entre ellas el uso de imágenes satelitales.

La protección puede alcanzar también una instancia posterior a la cosecha: los silobolsas cuentan con alternativas específicas de cobertura, ampliando la protección en otra etapa de la actividad agrícola.

El productor agropecuario evalúa cuánto puede perder ante un evento climático y cuánto representa proteger una inversión que ya realizó. “El costo del seguro agrícola representa una participación marginal dentro del total de los costos de producción y siembra asumidos por el productor, por lo que su relación costo-beneficio resulta altamente favorable”, sostiene Fabián Pérez.

Experta Seguros, con el respaldo del Grupo Werthein, ofrece coberturas para distintos cultivos y riesgos que se destacan por combinar herramientas digitales, destinadas a simplificar tanto la contratación como la gestión posterior, con el asesoramiento profesional de productores que garantizan la cercanía en la atención y la respuesta.

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